Por tercera ocasión, el estado norteamericano de Kansas se convirtió en el ojo de un huracán, y según los ojos pesimistas (o informados) de algunos expertos, la transformación volverá a convertirlo en objeto de burla.
Estados Unidos, lamentó el biólogo Francisco Ayala, se convertirá en "el hazmerreír de la comunidad científica en todo el mundo".
La razón está contenida en un documento aprobado el 8 de noviembre y titulado "Estándares de educación en ciencias para Kansas", o algo así. En este documento, la junta escolar del estado definió lo que deberán aprender sobre ciencias los alumnos del estado hasta el grado 12.
Y es un buen ejemplo de lo que es irse de bruces con la mejor de las intenciones. Las buenas intenciones están presentes desde la justificación inicial. Dice el texto que todos los alumnos de Kansas deben tener "un buen conocimiento operativo de la ciencia: en particular, de lo que define a la buena ciencia, cómo la ciencia progresa, qué la obstaculiza y cómo analizar críticamente las conclusiones que hacen los científicos".
Después de explicar por qué introdujeron cambios en la enseñanza de la teoría de la evolución, los firmantes tratan de aclarar las nubes y dicen: "También destacamos que los Estándares de Currículos de Ciencia no incluyen al Diseño Inteligente, el desacuerdo científico con el argumento de muchos biólogos evolucionistas de que el diseño aparente de los sistemas vivos es una ilusión. Aunque el testimonio presentado en las audiencias sobre ciencia incluyó a muchos defensores del Diseño Inteligente, estos estándares ni obligan a ni prohíben la enseñanza de este desacuerdo científico".
Y aquí es donde están los problemas que verán los estudiantes de Kansas a partir de 2007. Porque una cosa es que los miembros de la junta escolar quieran abrir las mentes de sus estudiantes, y otra muy distinta pasará una vez que los tiburones del Diseño Inteligente, buenos para litigar y con fondos abundantes para regalar libros, tengan mano libre.
Como no se prohíbe expresamente la enseñanza del Diseño Inteligente, lo interpretarán como una autorización, y veremos con el tiempo que se enseña y con toda la intención de adoctrinar, no de abrir mentes.
Pero además hay en esto una falla de concepto. Claro que hay desacuerdos científicos relacionados con la teoría de la evolución. Así ocurre con culquier teoría científica. Pero el desacuerdo entre los defensores del Diseño Inteligente y la teoría de la evolución no es, como dicen los estándares, un "desacuerdo científico".
El Diseño Inteligente es una cuña deliberada y expresamente creada por abogados y activistas sociales para apalear a la evolución, y así lo han reconocido ellos mismos.
El Diseño Inteligente, aunque lo haya dicho el Papa, no es ciencia y tampoco es una teoría. Lo que los estudiantes de Kansas aprenderán, con claridad y sin la menor duda, es que teniendo abogados picudos, fondos suficientes, buena voluntad de intermediarios blandos y una determinación a toda prueba, se puede lograr todo, incluso darle de palos al principio fundamental de la biología.
Si estuviéramos jugando al Maratón, no quedaría otra que decir: "¡Avanza la ignorancia!". Pero como lo que está en juego es la educación de los muchachos de Kansas, y posiblemente la de otros estados que sigan la misma ruta comodina y timorata, tal vez lo que debamos decir sea: "¡Retrocede la razón!". No es lo mismo, pero es igual.