Es común atribuir al empresario circense P.T. Barnum una frase indicando que nadie puede ir a la quiebra por subestimar la inteligencia del público estadunidense. Y Barnum la puso a prueba convirtiendo en un éxito comercial la exhibición de un supuesto gigante de piedra... que en realidad era una copia del llamado Gigante de Cardiff, a su vez un fraude inventado por un tal George Hull. Pero al grano
La más actualizada versión del aforismo atribuido a Barnum está encarnada en un documental dizque humorístico que se llama en inglés Expelled: no intelligence allowed (algo así como Expulsado: no se permite inteligencia). Co-escrito y protagonizado por Ben Stein, su contenido puede inferirse de estas frases publicitarias: “La Gran Ciencia ha expulsado de las aulas ideas nuevas e inteligentes. Lo que olvidaron es que cada generación tiene su rebelde. ¡Ben usa el megáfono contra la supresión!”. Uf.
El eje central de la cinta es que la maquiavélica comunidad científica ha aplastado la libertad para discutir en el salón de clases puntos de vista contrarios al darwinismo, bajo el supuesto de que la evolución es un hecho, no una teoría.
A partir de lo anterior queda claro que Expelled es uno más de los disfraces usados por los defensores del diseño inteligente para introducir en las aulas doctrinas religiosas en nombre de la diversidad de posturas.
El espacio es muy breve para contar las tarugadas que el churro comete, pero repite prácticamente todo el inventario de falsedades creacionistas desmontadas una y otra vez en las cortes de Estados Unidos. Baste decir que el tema se ha convertido en foco de decenas de blogs relacionados con biología, ciencia y temas afines.
El tema único que quisiera comentar es el de los presuntos testimonios de científicos aplastados por el establishment. En su reseña de Variety, Justin Chang dice que la cinta “está más interesada en representar a sus sujetos como víctimas que en examinar y defender con rigor lo que tienen qué decir”.
El churro enumera los casos de víctimas como Richard Sternberg, Guillermo González, Caroline Crocker y otros apóstoles de la libre cátedra. Felizmente, como ha ocurrido en los últimos tiempos, la comunidad científica ya no deja pasar estas paparruchas sin respuesta. Véanse los hechos reales en el formidable sitio web que montó el Centro Nacional para la Educación en Ciencias, en: www.expelledexposed.com [1].