Preocupante pero predecible resultó el Plan Nacional de Desarrollo (PND) presentado por Felipe Calderón el jueves pasado ya que, nuevamente, como ha ocurrido en los últimos 30 años, la ciencia y la tecnología han quedado relegadas.
Aunque se trata sólo de una serie de propósitos, plasma los ejes y estrategias de las políticas gubernamentales durante los próximos cinco años pero, sobre todo, refleja lo que realmente le interesa a la pequeña élite que nos gobierna: muestra la forma en cómo ven y cómo quieren ver a México.
Esperaba, por el bien del país, un plan moderno, visionario, y comprometido por el desarrollo económico, político, social y cultural del país. Pero lamentablemente no ocurrió así. La única mención que se hace sobre la ciencia en el PND es la relacionada al eje 4.8 “Investigación científica ambiental con compromiso social”, cuyo objetivo, dice, es generar información científica y técnica sobre los aspectos ambientales prioritarios.
Ante la imposibilidad de conocer las causas de esta limitada percepción de la realidad, sugiero las siguientes posibilidades:
- El autismo político y económico de Calderón y compañía es tal que no les importan los señalamientos de la OCDE y el Banco Mundial, los cuales indican que por, no invertir en ciencia ni en tecnología, México va perdiendo competitividad y capacidad de crecimiento.
- El analfabetismo científico de Calderón y compañía es tal, que les impide comprender la importancia estratégica de estos sectores para la viabilidad y el futuro de la nación.
- El soslayo hacia Juan Carlos Romero Hicks, director general del Conacyt, al interior de grupo calderonista es tal, que ni lo ven ni lo oyen; pero lo único que le interesa es prepararse para competir por una curul en el 2009.
- Que a la mayor parte de la clase política mexicana (de todos los partidos y en todos los niveles) no le interesa, ni sabe, lo que es el desarrollo científico de México.
- El escaso o nulo impacto social, económico y cultural, de la comunidad científica mexicana.
Hoy día, este sector es fundamental para el desarrollo de las naciones; sin él, simplemente será imposible abatir la pobreza, impulsar el sector energético, aprovechar mejor los recursos hídricos, apoyar al campo, cuidar el medio ambiente, aprovechar la biodiversidad, hacer competitiva a la industria, generar empleos, e impulsar la educación y la cultura. Sin él, sin este sector, se podrán hacer planes, pero no desarrollo.