Comparto con todo mundo la alegría de que la institución educativa más prestigiosa del país, la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM, haya escalado 21 posiciones en la lista anual del London Times. Felicidades. Creo que, como dijo el rector Juan Ramón de la Fuente, es posible llegar a posiciones mejores. Pero también creo que para lograrlo hay convertirla en una institución donde se investigue.
Veamos. En su columna semanal de Reforma, Andrés Oppenheimer dice que la UNAM sacó cero "en trabajos de investigación aparecidos en publicaciones académicas internacionales".
Oppenheimer le preguntó del caso a Martin Ince, que dirige la lista del London Times, y éste le dijo que la UNAM "no produce mucho en materia de trabajos científicos de alto nivel. Es una universidad más dedicada a la enseñanza que a la investigación". ¡Touché!
En algunos de los comentarios que lectores apasionados han dejado en mi blog de Milenio.com cuando he tocado el tema de la ciencia, parte de lo que se dice es que, por ejemplo, la UNAM es, comparada con las instituciones de enseñanza superior privadas, la única del país donde realmente se investiga; un comentario incluso se pregunta si en alguna de esas universidades privadas se producen científicos.
A juzgar por los parámetros internacionales, de poco vale que en la UNAM sí se investigue, si esa investigación no alcanza a ser calificada como de primer nivel.
He escuchado mil veces declaraciones en el sentido de que la vocación de una universidad es investigar. Yo tendría que matizar esto y decir que sí, pero que no todo a lo que se llama investigación lo es. Cuando en una de esas augustas revistas de primer nivel salieron con un juicio acerca de la ciencia mexicana, René Drucker Colín (coordinador de la Investigación Científica en la UNAM) aceptó que mucha de la investigación que se hace en México (y por supuesto, mayoritariamente en la UNAM) es ciencia me too, de repetición o confirmatoria.
En sí esto no es malo en sentido absoluto, porque al confirmar un hallazgo se replica el método experimental y se hace posible montar más adelante experimentos originales. Pero si sólo se hace ciencia me too, pues entonces hay que decirlo con claridad y dejarse de grandiosidades y excusas.
Sabemos bien que investigar es caro y que nuestro país no paga para ello. Hay que gritar y trabajar y despellejarnos para que esto cambie. Yo también quiero una UNAM en mejores posiciones.