“Educar para la ciencia y la tecnología”. Así se llamó el foro que se realizó en la Universida de Guanajuato a instancias del Congreso de la Unión. Qué bonito suena.
El martes describió aquí Arturo Barba su decepción cuando se dio cuenta de que, como dice la canción, aquí no hay novedad. “Como ha ocurrido en cientos de eventos de este tipo –escribió Arturo–, se dijo lo mismo que en ocasiones anteriores y casi por las mismas personas, lo cual podría quedar sólo en anécdota o, como dice un famoso investigador, en simple ‘incesto intelectual’”.
Pero la verdad es que hubo al menos algo que no se ha dicho en cientos de veces, hasta donde recuerdo. Tocó decir la novedad a la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, cuya última aparición pública fue, creo recordar, hace un par de días, entregando certificados a la primera generación de asesores de créditos Infonavit. Muy educativo.
Pero divago. Dijo la secretaria una verdad tan grande como una basílica: que se necesita una reforma educativa porque el modelo está desfasado respecto a la realidad del país.
Y dijo también que a partir del ciclo escolar 2008-2009 se incorporará a la educación formal, desde primero de primaria, un libro que acerque a los estudiantes al conocimiento científico y tecnológico, con un lenguaje apropiado, claro, entretenido.
Se convocará a la comunidad científica mexicana para que proponga cómo debe escribirse tal volumen.
Creo que entre los científicos mexicanos sobran personas capaces de preparar libros para todos los niveles: ahí estan desde Julieta Fierro hasta Martín Bonfil (que ya han escrito libros con lenguaje claro, apropiado y entretenido), pasando por muchas otras personas.
Mi espíritu de aguafiestas me obliga (lo siento) a expresar mis cochinas dudas. Creo que puede pasar uno de los siguientes escenarios (o todos):
- Se convoca a los científicos a elaborar libros, pero luego los corrigen expertos en pedagogía y los dejan inútiles.
- Se convoca a los científicos a proponer libros, pero luego se elige a los que escriben tan mal que alejan para siempre a la siguiente generación de científicos en potencia.
- Se hacen los libros, las vocaciones y los científicos, y luego estos últimos tienen que vender tacos para sobrevivir.