Este miércoles se celebró en muchos rincones del mundo el llamado Día de Internet. En México primero pensamos que era importante, pues la fiesta se hizo en Los Pinos, pero luego nos cayó encima la realidad. El funcionario a cargo fue un coordinador, pues el Preciso estaba ocupado en vitales inauguraciones.
Hubo abundancia de números, de entrevistas, de palmadas congratulatorias. Se ha progresado. Vaya que sí. Pero no lo suficiente para que la informática se vea como lo que puede llegar a ser: un remolque de potencia para arrastrar fuera del atraso a nuestro país.
Veamos lo que nos dicen unos números. El Inegi nos explica que ya casi uno de cada cinco hogares tiene computadora personal. Hay 4.7 millones de hogares con PC, y 21 millones sin este artefacto.
¿Y el acceso a internet? Existe en 2.3 millones de hogares, o sea algo así como 9 por ciento. ¿Y la banda ancha? El dato es que de los hogares conectados a internet, 74 por ciento tienen un enlace dial up. Dicho de otro modo, uno de cada cuatro hogares conectados lo hace a buena velocidad: unos 600 mil hogares, algo así como 2.3 por ciento del total.
Si, por otra parte, sabemos que hay unos 17-18 millones de cibernautas, lo anterior significa que la mayor parte de ellos navega usando computadoras ajenas, ya en el trabajo, ya en un cibercafé, ya en la escuela. Y en efecto, el Inegi nos dice que de cada diez cibernautas, 4.3 van a un sitio público, 3.2 se conectan desde casa, 2.5 lo hacen desde el trabajo y 1.4 desde la escuela.
Si hiciéramos la radiografía por ubicación geográfica, podemos tener la casi certeza de que la concentración urbana también aplica en este dominio: en los rincones rurales de nuestro querido México sobra la pobreza y falta la modernidad; las computadoras e internet se ven a la distancia, en el horizonte, como el horizonte: como algo lejano e inalcanzable.
Una de las entidades organizadoras en México del Día de Internet dice que a fines de año ya serán 20 millones de mexicanos los que gocen de las mieles de estar conectados a internet.
Como la mayor parte de esos 20 millones usarán su enlace menos de tres días por semana, en máquinas ajenas, sin una auténtica cultura del poder que puede significar el equipo de cómputo, me temo que seguiremos muy lejos de Jauja.