La ciencia por gusto

Ingeniería de enzimas

Puede que el ADN, con su forma de doble hélice, sea la molécula más bonita. Pero si se trata de hacer, no de lucir, las enzimas se llevan el primer premio. Estas pro...
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A ciencia cierta

Voces imprescindibles

Hoy que inicia el debate sobre la reforma energética hay una voz imprescindible: la de los científicos. Sólo así se podrá mejorar la propuesta calderonista, sumamente l...
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Punto flotante

Camarones mirones

Sabemos que nuestros sentidos no son iguales que los de nuestros compañeros de planeta: por ejemplo, los perros pueden escuchar silbatos ultrasónicos (ya no digamos los mu...
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La ciencia por gusto

Ingeniería de enzimas

Por Martín Bonfil Olivera

Puede que el ADN, con su forma de doble hélice, sea la molécula más bonita. Pero si se trata de hacer, no de lucir, las enzimas se llevan el primer premio.

Estas proteínas, producto de millones de años de evolución, llevan a cabo todas las funciones de los seres vivos, desde copiar el ADN hasta la digestión, el movimiento y el pensamiento. Las enzimas son catalizadores biológicos: aceleran las reacciones químicas.

 

En la punta de la lengua

Por Martín Bonfil Olivera

¿Cómo se llama el alemán ese..? ¡Alzheimer! Es buen chiste, pero no se necesita padecer esta terrible enfermedad para sufrir lo que los especialistas llaman estados “en la punta de la lengua”… Usted sabe: esas desesperantes ocasiones en que uno sabe exactamente qué palabra está buscando, incluso con qué letra comienza, pero no puede decirla.

 

Evolución pirata

Por Martín Bonfil Olivera

La piratería puede definirse como apoderarse de un trabajo desarrollado por otros y aprovecharlo para beneficio propio.

En el mundo del espionaje industrial esto sucede con cierta frecuencia, pero no sólo ahí: también en la evolución biológica hay casos de piratería.

 

Aborto y argumentos

Por Martín Bonfil Olivera

La Suprema Corte discute la posibilidad de echar atrás la ley que despenaliza el aborto en el DF hasta las 12 semanas de embarazo. Buen momento para repasar los argumentos que apoyan esta ley.

 

El gen gandalla

Por Martín Bonfil Olivera

Gandalla: que se aprovecha de cualquier situación para beneficiarse a expensas de otro.

Siempre que se habla de la influencia de los genes sobre el comportamiento humano hay que andarse con pies de plomo, pues es fácil llegar a excesos y amarillismos.

No obstante, un grupo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén, encabezado por Richard Ebstein, acaba de anunciar el descubrimiento del “gen de los dictadores” (revista Genes, Brain and Behaviour, abril 2008).

 

La pesadilla de Fleming

Por Martín Bonfil Olivera

La serendipia —los descubrimientos accidentales— son fuente de grandes avances científico-técnicos.

Ejemplo clásico es la penicilina, hallada en 1928 (¡hace 80 años!), por el escocés Alexander Fleming, y que revolucionó la medicina a partir de su producción masiva en los años 40. Desde entonces, el tratamiento de muchas infecciones antes mortales se convirtió en cuestión de inyecciones o pastillas.

 

El pico del calamar

Por Martín Bonfil Olivera

“Estudia la pata de la mosca”, es la frase clásica que se usa para insinuar que la ciencia estudia cosas inútiles.

El malentendido es común, pero ignora que los avances científico-técnicos que nos permiten gozar de las comodidades de la vida moderna son muchas veces producto de investigaciones “básicas”, sin ninguna utilidad práctica… Aparentemente, porque la serendipia, el descubrimiento de tesoros inesperados cuando se busca otra cosa, es un fenómeno frecuente en la investigación científica.

 

Acariciar al fantasma

Por Martín Bonfil Olivera

El escritor de ciencia ficción Larry Niven creó un personaje llamado Gil Hamilton, un detective del siglo 21 que, tras perder un brazo, descubre que posee un “brazo fantasma” con el que puede mover cosas, golpear maleantes y atravesar paredes.

 

Ciencia, ¿para qué?

Por Martín Bonfil Olivera

Ayer 18 de marzo, la expropiación petrolera que dio origen a Pemex cumplió 70 años.

 

Espiar los sueños

Por Martín Bonfil Olivera

En su película Hasta el fin del mundo (1991), Wim Wenders imagina un aparato que permite visualizar lo que otra persona ve o ha visto, incluso sus sueños.

Y es que, a diferencia de los impulsos nerviosos que van de los ojos al cerebro, la experiencia de ver algo es un estado mental, no un proceso fisiológico. Nuestros ojos y cerebro ven, pero la sensación subjetiva de ver la experimenta nuestra mente.

 
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