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Sir Arthur, el optimista

Ha muerto sir Arthur C. Clarke, el último que quedaba de la gran trilogía de autores de la ciencia ficción clásica (Asimov-Heinlein-Clarke). Los ingenieros le deben la idea, formulada en 1945, del satélite geoestacionario; los que gustamos de la ciencia ficción le debemos desde 2001: Odisea del espacio (y sus secuelas para los años 2010, 2061 y 3001) y El fin de la infancia hasta las novelas sobre un cilindro alienígena de dimensiones formidables: Cita con Rama, Rama II (que casualmente estoy releyendo),El jardín de Rama y Rama revelado.

Escribió durante décadas, solo o en colaboración con otros autores, tanto ciencia ficción como ciencia pura y relatos, siempre con una mirada visionaria y optimista.

Es famoso su cuento corto. No pudo hacerlo de seis palabras (con lo que hubiera vencido al de siete palabras de Monterroso), pero el de diez que escribió me parece mejor que el relato del guatemalteco (aunque ambos son buenos). Dice el texto de Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí”. Y el de Clarke: “Dios dijo: ‘Cancelar programa GÉNESIS’. El universo dejó de existir”.

Una de las últimas participaciones públicas de sir Arthur fue el pasado diciembre, en un video de poco más de nueve minutos que su fundación subió a YouTube. El video es un auténtico legado a la vez que una despedida.

Clarke repite su chiste de que a los 90 (que acababa de cumplir) no se sentía un día más viejo que de 89, y la frase de Bob Hope de que uno sabe que está dando el viejazo cuando las velas cuestan más que el pastel, pero aclaró que nada había frenado su mente.

“Vivir en una silla de ruedas (desde 1988 lo estuvo, debido al síndrome post-polio) no impide a mi mente vagar libre por el universo: al contrario”, dijo el autor británico que pasó su último medio siglo viviendo en Sri Lanka.

Además de enumerar algunas cosas que le gustaría haber visto antes de morir, sir Arthur pide que se le recuerde como escritor. Y para más señas, concluye su mensaje con un breve poema de Rudyard Kipling titulado “The Appeal” (versión mía):

Si te he dado deleite

con cualquier cosa que haya hecho,

déjame yacer tranquilo en la noche

que pronto será tuya.

Y por el breve, breve lapso

en que los muertos viven en la mente,

busca no cuestionar más que

los libros que dejo atrás.

RIP.

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