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Doble esperanza

Las mujeres mexicanas tienen muchos enemigos. Dos de los peores se llaman cáncer de mama y cáncer cérvico uterino. En la lista de enemigos de las mujeres, son los dos principales causantes de muerte. Por eso hay que aplaudir todo lo que vaya contra estos adversarios.

En los últimos días, me tropecé con tres noticias esperanzadoras en este difícil campo tan necesitado de buenas noticias. Dos se relacionan con el cáncer de mama y la otra con el cérvico uterino.

Para aprender sobre esta última asistí en Tampa a una convención de ginecólogos oncólogos donde los ponentes evaluaron los avances de las vacunas que combaten esta enfermedad mortal: la de Merck, vendida bajo el nombre Gardasil, y la de GlaxoSmithKline, que este mismo año empezará a venderse en México bajo el nombre Cervarix.

Los números dicen que ambas vacunas son poderosas contra la enfermedad. Cervarix tiene un auxiliar especial que le permite ser efectiva durante un plazo más largo: los expertos hablaron de la posibilidad de que una sola vacuna (que requiere tres aplicaciones) baste para proteger toda la vida.

Me dio la impresión de que a los médicos les tenía perplejos que una vacuna así sea recibida con escepticismo: frente al hecho de que casi cuatro de cada cinco mujeres serán infectadas alguna vez por el virus del papiloma humano, las cifras de mujeres vacunadas son pequeñas, aunque todos admiten que es por lo novedoso de las vacunas.

En todo caso, por este lado sólo se requieren dos pasos de gigante: uno, robustecer las labores de educación entre las mujeres, entre los hombres (sí, también) y entre los médicos, porque quedó claro que más mujeres se vacunan cuando los médicos son más convincentes. El segundo paso será encontrar el modo de que estas vacunas estén al alcance de quienes las necesitan.

En cuanto al cáncer de mama, a mi regreso de Tampa me encontré con la novedad de que el Instituto Carso de la Salud lanzó un programa llamado “Tómatelo a pecho”, que busca reducir la mortalidad causada por este asesino atacando sobre todo la parte cultural mediante la concientización.

Y ayer miércoles cayó desde Nature una bomba: se halló un gen maestro o regulador (STATB1) ligado al control de cerca de un millar de genes y responsable directo de la metástasis: está el gen, hay metástatis; no está el gen, no hay propagación del cáncer. Las perspectivas son impresionantes.

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