Fracaso petrolero (I)
Uno de los primeros rasgos del dominio del ser humano sobre nuestro planeta empezó a surgir por su necesidad de prodigarse de fuentes de energía, hace cerca de 500 mil años, cuando el antiguo Homo sapiens empezó a usar el fuego. Entonces inició su predominio sobre los demás seres vivos y su avasallante transformación de la naturaleza.
Esta necesidad de energía se satisfizo hasta finales de la Edad Media con madera, lo que ocasionó una grave crisis energética y ambiental en la vieja Europa, hasta que llegó un nuevo recurso que salvó los bosques europeos: el carbón, que se convertiría en la catapulta de la revolución industrial.
Fue hasta finales del siglo XIX que el petróleo cobraría importancia como fuente de energía, al pasar de simple curiosidad con propiedades medicinales, a convertirse en la base de la industrialización actual.
Esta búsqueda ha tenido una enorme influencia en la economía y la política mundiales, pero ha estado determinado y limitado por la capacidad tecnológica y científica.
En México el petróleo ha sido fundamental no sólo para su economía, no obstante, los gobiernos mexicanos han tenido un rotundo e inapelable fracaso al administrar PEMEX, una de las empresas petroleras más productivas del mundo, cuya salud financiera ha sido destrozada, por lo que está sumida en la quiebra técnica, a pesar de que el crudo ha alcanzado los precios más altos de su historia.
El gobierno federal utiliza un discurso “técnico-científico” para justificar una medida política, y quiere vender la idea de que la única forma de dotar de energía al país es asociando a PEMEX con empresas trasnacionales que dominan la extracción, distribución y refinación petrolera mundial.
Ante esta estrategia cabe preguntarse: ¿Sólo es posible contar con petróleo si se explotan los yacimientos submarinos? ¿Sólo es posible extraer petróleo submarino con “alianzas estratégicas”? ¿Qué desarrollos tecnológicos se establecen en el Programa Sectorial de Energía? Estos asuntos y otros serán analizados en mis próximas columnas.
De entrada, es un hecho que los gobiernos mexicanos están acabando con la capacidad de refinación de PEMEX, y están diluyendo su capacidad de explorar y extraer el oro negro. Matan de inanición a la gallina de los huevos de oro y nos anuncian con spots las salidas “únicas”, mientras el secretario de gobernación y otros funcionarios hacen negocios con PEMEX, presuntamente, traficando influencias.
Arturo Barba
11/03/2008





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