La ciencia por gusto

Ingeniería de enzimas

Puede que el ADN, con su forma de doble hélice, sea la molécula más bonita. Pero si se trata de hacer, no de lucir, las enzimas se llevan el primer premio. Estas pro...
» Leer más

A ciencia cierta

Voces imprescindibles

Hoy que inicia el debate sobre la reforma energética hay una voz imprescindible: la de los científicos. Sólo así se podrá mejorar la propuesta calderonista, sumamente l...
» Leer más

Punto flotante

Camarones mirones

Sabemos que nuestros sentidos no son iguales que los de nuestros compañeros de planeta: por ejemplo, los perros pueden escuchar silbatos ultrasónicos (ya no digamos los mu...
» Leer más
 

Espiar los sueños

En su película Hasta el fin del mundo (1991), Wim Wenders imagina un aparato que permite visualizar lo que otra persona ve o ha visto, incluso sus sueños.

Y es que, a diferencia de los impulsos nerviosos que van de los ojos al cerebro, la experiencia de ver algo es un estado mental, no un proceso fisiológico. Nuestros ojos y cerebro ven, pero la sensación subjetiva de ver la experimenta nuestra mente.

Por eso, hasta ahora, la única forma de saber lo que alguien está viendo “en su cabeza” –o lo que está soñando– es que nos lo diga. Esta subjetividad de las experiencias mentales ha sido un gran obstáculo para las psicoterapias y, en general, el estudio de la mente.

Pero quizá eso cambie. La revista Nature acaba de publicar un estudio del grupo de Jack Gallant, de la Universidad de California, que constituye un primer paso en el desarrollo de lo que él llama un “decodificador visual general”: una máquina para saber lo que una persona ve, a partir no de lo que dice, sino de la activación de distintas áreas de la corteza visual de su cerebro.

Gallant realizó experimentos con dos voluntarios a los que se les mostraron mil 750 imágenes (fotografías “naturales”, no formas geométricas simples), al tiempo que se registraba, por resonancia magnética, qué áreas cerebrales se activaban. Con estos datos, se generaron modelos de computadora que podían reproducir los patrones de activación cerebral a partir del estímulo visual.

Luego se utilizaron los modelos para predecir qué respuesta cerebral se produciría si se mostraran otras 120 imágenes (distintas) a los mismos sujetos. Finalmente, se mostraron esas 120 imágenes a los voluntarios, y se registró qué áreas de sus cortezas visuales se activaban.

Lo asombroso es que, comparando sólo estos datos con las predicciones del modelo computarizado, ¡se logró identificar qué imágenes estaban viendo los sujetos! El margen de aciertos, con uno de los voluntarios, fue de 92%, y de 72% para el otro (adivinando al azar, se esperaba menos del 1% de aciertos).

A partir de este avance, es posible que algún día podamos llegar a ver las imágenes que otra persona tiene en su cabeza. Esto podría ser útil para confirmar la efectividad de psicoterapias, para auxiliar a personas que han quedado inmovilizadas y no pueden comunicarse… y quién sabe, quizá hasta para atisbar en los sueños de la persona amada.

Todavía no tenemos votos
 

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Las direcciones de páginas web y de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • You may use <swf file="song.mp3"> to display Flash files inline

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta busca probar si eres un visitante humano. Los spambots ya iniciaron su lata.