Un “Arca de Noé” de semillas

Para Mic, por todo

En un remoto archipiélago de islas noruegas en el Círculo Polar Ártico, hoy se inaugura la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, también conocida como “Bóveda del fin del mundo”, que pretende reunir 4.5 millones variedades de diversos cultivos de todo el planeta.

Con una inversión de tan sólo 9 millones de dólares (99 millones de pesos) el gobierno de Noruega donará al mundo este reservorio o banco de germoplasma más ambicioso del plantea, con el objetivo de resguardar la mayor parte de las diversas variedades de alimentos que se cultivan actualmente o que alguna vez se cultivaron, en todo el mundo.

El objetivo es reforzar la seguridad alimentaria almacenando y resguardando las semillas en caso de que un desastre generado por el hombre o un desastre natural amenacen los sistemas agrícolas o hasta los mismos bancos de germoplasma.

México no participa como país en este esfuerzo, sin embargo, el Centro de Investigación en Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), que forma parte del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), envió más de 57 mil variedades de trigo y maíz.

El CIMMYT mantiene en nuestro país el banco de germoplasma más importante en el mundo de un solo alimento: el trigo, con más de 150 mil colecciones únicas y contiene 24 mil muestras de semillas de maíz.

Este notable esfuerzo internacional es un buen pretexto para recordarnos la necesidad de preservar la enorme megadiversidad de alimentos y vegetales con que cuenta nuestro país, y que no hemos impulsado en los últimos 40 años.

El riesgo es latente: se estima que más del 50 por ciento de las variedades de maíz se ha perdido en México por la simple mejora continua de los cultivos.

Además, es propenso a riesgos naturales como huracanes, terremotos, erupciones volcánicas y sequías. Pero lo peor es el factor humano: depredación de ecosistemas, deforestación, pobreza extrema del campo y migración de comunidades enteras de campesinos, a lo que hay que agregarle el cambio climático.

Es muy buena la idea de contar con un respaldo de alimentos en esta nueva “Arca de Noe de semillas”, pero la mejor manera de preservar la variedad de alimentos y vegetales de México es creando los bancos de germoplasma necesarios en nuestro propio país.

Construir nuestra propia “Bóveda del Fin del Mundo” podría tener un enorme beneficio para la alimentación de las futuras generaciones de mexicanos y su costo es sumamente reducido.

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