Homofobia
Primero, Milenio Diario nos informó oportunamente que Albus Dumbledore, director de Hogwarts, la escuela de Harry Potter, es gay (según reveló su creadora). Luego, que una campaña contra la homofobia que muestra a un bebé con un brazalete que lo etiqueta como “gay” causó polémica en Italia. Después, que el 13 de febrero hubo una protesta frente a la rectoría de la UNAM contra la agresión de vigilantes universitarios a dos estudiantes gays el 23 de noviembre.
Por eso me extrañó, el sábado 16, la nota de Daniel Venegas donde se le dio amplio espacio a un supuesto "especialista" que afirma que "es posible cambiar a un homosexual". Richard Cohen, director de la International Healing Foundation afirmó que "nadie nace con atracción por el mismo sexo"; que "si alguien (la) tiene, significa que está lastimado en su corazón", y que hay "razones psicológicas" que explican esta orientación sexual. "He ayudado a cientos de hombres y mujeres para cambiar de homosexual a heterosexual", sostiene.
Para Cohen y su fundación, las relaciones homosexuales no son saludables; requieren "sanación" (healing). Aunque se declara "pro-elección", al argumentar que los gays "merecen" la oportunidad de cambiar su orientación sexual, Cohen expresa una opinión homofóbica; discriminatoria. Cambie usted "homosexuales" por "negros" o "indígenas" y vea cómo suena; encontrará que se está suponiendo que la condición homosexual es mala, inferior, indeseable o antinatural. Todo lo cual es falso, como hoy sabemos.
Afortunadamente, al día siguiente Francisco Iglesias publicó otra nota donde Luis Perelman, él sí especialista reconocido en sexualidad y presidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, refuta las ideas homofóbicas de Cohen ("charlatanería", las llama con sobrada razón).
Pero no sólo son homofóbicas: son seudocientíficas y por tanto peligrosas. El discurso que busca "curar" la homosexualidad promueve el rechazo y el odio, y como afirma Perelman, sólo logra "mantener el clóset, la clandestinidad, la doble vida y la doble moral".
A pesar de sus esfuerzos por parecer científicas, las "terapias de conversión" son sólo engaños que producen frustración y dolor. En el mejor de los casos, sólo pueden convertir a un homosexual en homosexual reprimido. Conviene leer La orientación sexual, de Luis González de Alba (Paidós, 2003) para estar un poco mejor informados.
Martín Bonfil Olivera
20/02/2008





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