El segundo paso

Según el New York Times, la meta final es fabricar microorganismos sobre pedido. El experto especifica en una computadora las características requieridas (que elimine dióxido de carbono de la atmósfera, que destruya compuestos tóxicos, que no use oxígeno…). Luego oprime el botón “imprimir”, y ¡presto! Un complejo sintetizador de ADN fabrica el genoma requerido. Luego, éste es introducido en una célula “en blanco”, y en poco tiempo se tiene una bacteria diseñada para cubrir nuestras necesidades.

Es ciencia ficción, por el momento. Pero J. Craig Venter, el científico-empresario que se adelantó al Proyecto Genoma Humano al leer el total de la información genética de nuestra especie, en el año 2000 (oficialmente fue un empate), y que hace seis meses transplantó el genoma de una especie de bacteria a otra, acaba de anunciar que ha logrado el segundo paso de su gran plan.

El primero fue, precisamente, demostrar que se podía transplantar un genoma nuevo a una bacteria y lograr que sobreviviera. El segundo, anunciado en la revista Science el 24 de enero, fue fabricar un genoma bacteriano “sintético” completo: el de la bacteria Mycoplasma genitalium (que, como indica su nombre, puede causar infecciones venéreas).

Pero no se preocupe usted: el genoma sintético, que todavía no se ha logrado introducir a una célula y hacer que la reprograme (el tercer paso de la estrategia de Venter), ha sido alterado para impedir que la bacteria resultante sea infecciosa.

El genoma de M. genitalium consta de casi 583 mil letras –contra unos 3 mil millones, en el ser humano. Aún así, es la mayor molécula de ADN jamás fabricada. Venter lo logró encargando a tres compañías especializadas en síntesis de ADN la confección de 101 “cassettes”, que luego se pegaron de cuatro en cuatro para formar 25 moléculas mayores. Después se unieron éstas de tres en tres para obtener “octavos de genoma”; y éstos de dos en dos para formar cuartos. Por último, usando células de levadura como laboratorios vivientes, lograron armar el genoma completo.

Venter promete que el tercer paso será logrado este año (“estaría tan sorprendido como decepcionado si no lo logramos”, declaró). Los expertos en bioética y seguridad ambiental ya están revisando la técnica, para prever posibles riesgos. Mientras tanto, sólo queda esperar a que se inicie esta nueva era de la “biología sintética”. ¡Agárrese fuerte!

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