Yo sí comería carne de clon

En un ejemplo más de peculiar esquizofrenia, el gobierno de Estados Unidos evidenció una doble actitud respecto a la carne y leche de animales clonados. El martes, el la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) presentó un exchaustivo informe en el que señala su conclusión de que estos productos son aptos para el consumo humano. Pero ayer el Departamento de Agricultura recomendó a los ganaderos una “moratoria voluntaria” a la comercialización de carne y leche obtenidas de animales clonados.

¿O sea que qué? ¿Es segura o no es segura la carne tomada de una res clonada? Después de gastar miles y miles de dólares en cerciorarse de ello, nuestros vecinos echan esa inversión por la borda con una reacción contraria, tímida y carente de argumentos que sólo sirve para enviar a los consumidores un mensaje lleno de dudas.

Lo anterior es prueba de que hay diversidad de opiniones, lo cual es bueno, pero también de que no hay coordinación de criterios, lo cual es menos bueno.
Este mismo miércoles, Reuters difundió un análisis firmado por Bob Burgdorfer con el sugerente título: “La carne clonada sería segura, pero ¿alguien la comerá?”. En esencia el texto dice que la última palabra la tendrán los consumidores. Esta es una verdad de Perogrullo en la que no sería necesario insistir pero que cobra relevancia porque dicha última palabra estará mediada (influida) por los mensajes que esos consumidores reciban.

Es evidente que con mensajes como los emitidos en dos días seguidos por la FDA y el Departamento de Agricultura, los consumidores tendrán más razones para dudar que para sentirse seguros.

A esta ensalada de dudas, agreguemos ahora el ingrediente de nuestra nota de portada de sección de hoy: la superzanahoria hecha en la Universidad de Texas.

Olvídese de que la hortaliza aporte o no el calcio suficiente para que tengamos huesos fuertes: el mensaje importante es que la densidad de nutrientes en nuestros alimentos vegetales es regulable mediante ajustes a genes ya existentes.

¿Usted dudaría para comer carne de clon o zanahoria transgénica? Entonces sepa que si la zanahoria es anaranjada, no se lo debemos a la naturaleza. Es un cambio que hicieron los holandeses en el siglo XVII. Las zanahorias de antes eran de un color entre rojo y morado, y mucho más pequeñas y delgadas que las actuales. Así que, literalmente, buen provecho.

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