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¡Y dale contra el aborto!

A Carmen Aristegui,
víctima del miedo
de este régimen
ante la crítica inteligente

Una característica definitoria de la derecha es su autoritarismo: no busca defender una postura, sino imponerla. Las libertades y derechos son secundarios ante ciertos “valores” que, en general, son conservadores y cercanos a los de la religión católica.

Muestra de ello es la campaña para echar atrás la legalización del aborto hasta las 12 semanas de gestación en el Distrito Federal , importante avance en los derechos de la mujer. Como se sabe, dos dependencias federales, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Procuraduría General de la República, han sometido recursos de inconstitucionalidad contra esta medida ante la Suprema Corte.

Ello obedece a una de las líneas principales de acción vaticanas, la promoción de la llamada “cultura de la vida” y la “defensa de la familia”. Entendida ésta, claro, sólo como la unión de hombre y mujer para tener hijos, y excluyendo a madres solteras, parejas sin hijos o divorciadas o del mismo sexo, ¡y hasta a madres que trabajan! (Carlos Briseño, obispo auxiliar de México, dixit, al compararlas con Herodes). Se maneja la falacia de que la existencia de familias diversas “amenaza” a la familia tradicional (¿cómo?).

La “cultura de la vida” se opone también al aborto, la eutanasia y en general al derecho a disponer del propio cuerpo. En esta tendencia se inscribe la reciente y tramposa campaña (¿la vio usted en parabuses y anuncios espectaculares?) que promovió el “día de los derechos humanos del concebido”.

¿Qué dice la ciencia ante esto? Simplemente, que una persona no aparece mágicamente al momento de la concepción, y que a las 12 semanas no es todavía un ser humano consciente ni sensible. Defender los derechos de alguien que aún no existe por encima de los de la mujer no es justo ni razonable.

¿Qué dice el sentido común? Que las decisiones en una democracia laica deben basarse en conocimientos, no dogmas. Ojalá el gobierno mexicano compartiera la visión del español de Rodríguez Zapatero, que ante la presión clerical ha afirmado que “seguiremos trabajando para que los ciudadanos españoles sean más libres y con más derechos”. Al final, los excesos autoritarios de la derecha religiosa son, como ha dicho el filósofo Fernando Savater, “prueba de que debemos ser racionalmente anticlericales”.

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