Deseos para 2008
El humano es un ser cíclico por naturaleza, por genética, por costumbre, y por convencionalismos, por ello, ante cada fin de año, en el que se cumple un ciclo temporal inventado desde hace milenios, es usual plantearnos retos y nuevos propósitos y no sólo registrar acontecimientos de la vida humana y observar la evolución del Universo.
Si bien los calendarios varían en función de las culturas y religiones, la división del día por 24 horas de 60 minutos de 60 segundos es una medida temporal que se ha usado desde la época de los babilonios y que desde entonces domina en todo el planeta, no así las medidas de longitud o las de peso, en el que hay varios sistemas vigentes.
En algún tiempo hubo quien propuso dividir cada día en 10 horas de 100 minutos de 100 segundos a imagen del sistema métrico decimal cuya base es el metro, aproximadamente una diez millonésima de un cuarto del meridiano de la Tierra.
Así, las medidas cambian en función de muchos factores como ha ocurrido con el calendario que nos rige actualmente, que sufrió tantos cambios como antiguos reyes y emperadores romanos hubo.
En fin, a pesar de ser un simple ciclo arbitrario no quiero dejar pasar la oportunidad para realizar una serie de deseos guajiros para el próximo año:
1. Que 2008 sea el primero de muchos de la era panista en que el presupuesto a la ciencia tenga incrementos sustanciales y constantes, luego de siete años perdidos.
2. Que la ciencia se convierta en parte de la cultura mexicana. Que sea parte del imaginario colectivo de la sociedad y que el pensamiento mágico-religioso ceda un poco de su avasallante dominio.
3. Que los medios de comunicación mexicanos vean a la ciencia y la tecnología como una fuente de información valiosa, veraz, interesante e importante, tan digna de difundirse como cualquier partido de futbol.
4. Que los científicos retribuyan al país con un poco de lo mucho que han recibido de él. Que su analfabetismo social disminuya y que orienten sus investigaciones (básicas o aplicadas), buscando contribuir un poco a la solución de los graves problemas de esta nación tan empobrecida.
5. Que la clase política mexicana, sin importar su color, se eduque un poco más y deje de ser analfabeta científica. Que sus decisiones se basen más en el conocimiento y menos en sus intereses de grupo.
6. Que los empresarios mexicanos sean verdaderos empresarios y no simples gerentes o comerciantes, de manera que inviertan y hagan negocios con conocimientos.
¡Feliz 2008!
Arturo Barba
25/12/2007





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