No todo el humo mata
Ahí está, por ejemplo, el humo blanco que salió ayer por la tarde de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, tras aprobarse en lo general lo que promete ser la Ley General para el Control del Tabaco.
Después del penoso acuerdo con las tabacaleras que se sostuvo durante el sexenio pasado, la verdad es que este solo hecho marca una diferencia digna de un aplauso que se convertirá en ovación cuando la aprueben en lo particular, en el pleno y en el Senado.
Mexicanos somos y en el camino andamos, y por eso es comprensible que la encuesta levantada hace poco por María de las Heras evidenciara nuestra ancestral desconfianza: 70 por ciento creen que la medida servirá sólo para fomentar más la mordida.
En contraparte, a los encuestados les queda claro que es más peligroso un borracho que un fumador, pero aun así 42 por ciento ya no soporta que se fume en público, y 41% piensa que una ley así es algo prioritario. El Congreso dio un buen paso, y la sociedad está dando los suyos.
A quienes piensan que no debe legislarse contra el tabaco porque la ley se puede prestar a corruptelas, sólo les digo que entonces habría que legalizar el asesinato, el robo y demás gracias en las que ciertamente abunda la corrupción. Las leyes se escriben para trazar el deber ser, y no debemos ser omisos por el hecho de ser falibles. Si fallamos a la hora del cumplimiento, eso es otro boleto que debemos encarar de modo distinto.
Aclaro que gran buena parte de mi vida fumé y que dejé el tabaco cuando me anunciaron que en unos meses tendría a mi primogénito, así que sé bien lo que es la fascinación del humo, lo difícil que es dejarlo, lo malo que se siente uno cuando, por no tener el cigarrillo entre los dedos, le entra duro a los munchies para pagarlo con las michelines. Sé todo eso, pero no creo que poner orden en el hábito sea discriminar a nadie.
No hay vuelta de hoja: el humo del tabaco mata. Las evidencias científicas dicen que en esa compleja mezcla de hierbas dominada por la nicotina hay más de seis mil sustancias (muchas de ellas cancerígenas). Es mucho lo que no sabemos acerca de su efecto, pero los 50 mil mexicanos que mueren cada año por enfermedades derivadas del tabaquismo son testigo claro de que fumar mata.
Lo siento por la industria del tabaco, que poco a poco tendrá que buscar una nueva forma de ganarse la vida. Such is life.
Horacio Salazar
22/11/2007





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