Empresas sin sesos
Mientras en todo el mundo desarrollado la inversión de las empresas en investigación y desarrollo tecnológico (I+D), les permite abrir mercados internacionales, generar empleos y ofrecer mejores productos, en México Carlos Slim se enriquece gracias a que nos vende servicios de telefonía caros y de pésima calidad.
Mientras se siga sosteniendo en ese capitalismo de “compadre” que domina en nuestro país, su lugar en la lista de Forbes está asegurado.
Sin embargo, eso no durará mucho tiempo pues sus servicios no se basan en la inversión en el conocimiento que, a la larga, será el único camino que permitirá a las grandes compañías sostenerse en la economía global.
Así lo demuestra el último informe de la Comisión Europea sobre la actividad industrial, que arroja un incremento del 10 por ciento en I +D este año, respecto al año anterior.
En él se reporta la lista de las mil empresas europeas que más invierten en investigación y las comparan con las mil que más invierten en ciencia y tecnología, en el mundo.
En conjunto, las dos mil empresas invierten 372 mil millones de euros en I+D, lo que equivale al 85 por ciento del gasto empresarial en I+D en todo el mundo.
El principal inversionista en este rubro es la farmacéutica estadounidense Pfizer, con 5 mil 800 millones de euros, mientras que la principal empresa europea es la alemana DaimlerChrysler, con 5 mil 200 millones de euros, que la ubican en el quinto lugar mundial.
En segundo lugar se encuentra Ford Motor, seguido de Johnson & Johnson y en cuarto lugar, Microsoft, siguen Toyota, GlaxoSmithKline, Siemens y muchas otras que usted conoce y consume.
Los sectores industriales farmacéutico, biotecnológico, químico, aeroespacial y armamentístico, destacan en la inversión que hacen en lo que coloquialmente llamamos “sesos” o inteligencia.
Lo curioso de esta lista es que, a pesar de que el país cuenta con varios “hombres de Forbes”, por ningún lado aparece ninguna empresa mexicana.
La cuestión es sencilla: ningún hombre rico mexicano invierte en I+D. Su sobreviviencia depende del capitalismo corrupto que tantos recursos dedican para fomentarlo; son empresas sin “sesos” que no podrían sobrevivir en una economía verdaderamente abierta. Por ello se aferran a evitar que el país entre a la competencia global que tanto pregonan.
Arturo Barba
30/10/2007





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