¿Adónde se va el presupuesto?
Desde hace años se ha dicho que la ciencia básica debe impulsarse como una obligación del Estado, como se repitió durante el 5to Seminario Regional de Innovación, organizado la semana pasada por el Foro Consultivo Científico y Tecnológico y la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Así ocurre en todos los países desarrollados que participan en la economía mundial del conocimiento y así debe ocurrir en nuestro país.
El escaso presupuesto a ciencia básica no es todo el problema; la situación empeora si analizamos cuántos recursos se invierten y a dónde se destinan realmente. Aquí un botón de muestra: en el 2006 el presupuesto a ciencia ejercido por la Secretaría de Educación Pública (SEP) fue, según el Conacyt, de 10 mil 895 millones de pesos; de acuerdo con la Secretaría de Hacienda (SHCP) a través del IFAI, fue de 11 mil 872 millones de pesos; pero para el Cierre de la Cuenta Pública de la SHCP, fue de tan sólo 7 mil 700 millones de pesos. Al final hay una variación del 59 por ciento.
Ninguna de las dependencias que deberían saberlo con precisión coincide en un asunto aparentemente sencillo y vital. No se sabe, a ciencia cierta, hacia dónde se va el presupuesto ni cuánto ¿Cómo se pueden destinar más recursos si no se sabe con certeza a dónde van los pocos que hay? ¿Cómo se puede planear su crecimiento si se tiene esta laguna?
Pero además de la falta de certeza y transparencia existe un asunto más preocupante: de los 32 mil 400 millones que se destinarán a ciencia este 2007, sólo mil 500 millones se orientarán propiamente a investigación básica y aplicada. Menos del cinco por ciento del total, que son utilizados por el Conacyt en todos sus programas como Ciencia básica, Avance, Última Milla, Fondos Mixtos, Fondos Sectoriales y otros.
El resto de los miles de millones que reciben las diversas dependencias se destinan a compra de equipo, pago de salarios, becas, tortibonos, viajes, congresos, laboratorios y un largo y extenso etcétera.
Si se quiere impulsar de forma real los rubros científicos que permitan al país competir a nivel internacional y resolver algunos de los principales problemas de la nación con el apoyo de la ciencia, se requiere orientar más recursos a la investigación.
Como lo propone la AMC, es necesario etiquetar tres mil millones de pesos extra y de forma exclusiva, pero además, se debe esclarecer cuántos recursos y a dónde se orientan realmente.
Arturo Barba
02/10/2007





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