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Ruinas o conocimiento

Pacal

A lo largo de la historia de la humanidad las sociedades y culturas exitosas han logrado poner a disposición de su desarrollo el conocimiento que en determinada época y espacio es el más avanzado. Así, las culturas prehispánicas como la Maya, la Azteca o la Teotihuacana lograron construir grandes megalópolis y civilizaciones que perduraron durante siglos y milenios.

Estas civilizaciones lograron perdurar hasta que aparecieron vecinos con conocimientos superiores y las conquistaron o hasta que su capacidad de producir bienes y satisfactores sociales les permitió aprovechar su medio ambiente. Sin embargo, al dejar de lado el desarrollo constante del conocimiento y al no basar sus decisiones de gobierno en él, colapsaron irremediablemente.

Hoy sólo quedan ruinas y vestigios de lo que fueron estas culturas que, en algunos casos, alcanzaron niveles de desarrollo en los campos de la agricultura, astronomía, matemáticas, hidráulica, y muchos otros, que todavía sorprenden y se mantienen vigentes.

México no es una sociedad basada en el conocimiento y, ante la revolución científica de los albores del siglo XXI en la que la genómica, la biotecnología, la nanotecnología y las neurociencias, que están cambiando al mundo, su rezago se incrementa casi tan rápido como crece la riqueza de Slim.

En los últimos 20 años no han surgido empresas basadas en nuevos conocimientos, tampoco los gobiernos se apoyan en ellos. Sin embargo, hay dos ejemplos que nos darán algunos indicios para saber si seremos capaces de aprovechar el conocimiento: Nuevo León y el Distrito Federal.

El primero, inmerso en un compromiso internacional de grandes magnitudes como el Forum Mundial de las Culturas, enfrenta las dificultades de querer crear una ciudad del conocimiento por decreto. Ante la inmediatez del compromiso quizá no logrará construirla, pero podrá sentar las bases para hacerlo en el largo plazo, si es que no se trata de sólo una llamarada de petate.

La segunda, aglutina la mitad del conocimiento que genera el país, pero ¿aprovechará este potencial? ¿el gobierno capitalino podrá despojarse de los lastres partidarios y burocráticos para responder a las expectativas?

La respuesta la sabremos pronto, pues la aplicación o la falta de conocimiento se nota. Nos daremos cuenta de las nuevas ruinas o los primeros signos del desarrollo basado en la tecnología y el avance científico.

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