Ordeñando multitudes

A Mafalda le parecía aterradora la idea de que los chinos dieran simultáneamente un gran salto. Aunque en verdad el hecho no tendría consecuencias de escala planetaria, la posibilidad de obtener energía de las masas ya se ha concretado en un concepto por demás interesante.

Detrás del mismo están James Graham y Thaddeus Jusczyck, egresados de la Escuela de Arquitectura y Planificación del legendario Instituto Tecnológico de Massachusetts, quienes bautizaron su idea como Granja de Multitudes. Al igual que la “psicohistoria” de Isaac Asimov en la serie Fundación, el concepto detrás de la Granja de Multitudes sólo funciona para muchedumbres, masas, montones de gente en movimiento o incluso en reposo.

Una prueba del concepto se probó en la Bienal de Venecia y en una estación de trenes en Turín. Se trataba de un simple banco que aprovechaba el acto de sentarse para generar energía. El peso de una persona hacía girar un volante que a su vez movía un generador que encendía cuatro LEDs. A la gente le encantaron tanto cuatro simples foquitos que muchos voluntarios se levantaron, se volvieron a sentar, se levantaron, se volvieron a sentar, como niños.

La versión de trabajo de la Granja de Multitudes, aplicada en la terminal de trenes South Station, en Boston, funcionaría así: se montaría debajo del suelo un sistema reactivo de bloques capaces de ceder ligeramente bajo el peso de la muchedumbre caminando sobre el suelo. La frotación de los bloques entre sí generaría energía a través de un dínamo. Se produciría tal vez suficiente energía para encender un letrero luminoso donde se explique el principio.

"Queremos que la gente entienda la relación directa entre su movimiento y la energía producida", dijo Jusczyck.

Más allá de que la Granja de Multitudes tenga a fin de cuentas alguna aplicación práctica, me parece un ingenio que aprovecha un principio sencillo para ofrecer a quienes viven la experiencia un regreso a la fascinación infantil por las conexiones causa-efecto.

Así es como el ciudadano de a pie puede, mediante su simple caminar, involucrarse personalmente en la comprensión de un fenómeno, paso inicial para aprender detalles sobre la naturaleza de la realidad.

Es increíble cómo una idea simple puede convertirse en un poderoso mecanismo para divulgar la ciencia.

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