Prensa e interés público
Luego de los artículos en los que Héctor Aguilar Camín analizó acertadamente algunas de las formas del trabajo periodístico actual, no quise dejar de lado otro asunto de igual trascendencia: el contenido de la información que ofrecen a la sociedad los medios de comunicación mexicanos.
Inicio con dos preguntas en torno a los narcomensajes tan reproducidos a ocho columnas: ¿en realidad al público le interesa saber lo que los Zetas le dicen al Chapo? o ¿es vital para las sociedad saber cómo el Cartel del Juárez amenaza y ejecuta a sus contrincantes?
Definitivamente creo que no, sin embargo, poco a poco, los medios se van convirtiendo en una sección de violencia, aunque la política siga siendo la sección principal. A pesar del rechazo de la sociedad hacia “la grilla” se llenan horas y páginas de “declaracionitis” que empobrecen la política.
Así, política y violencia, cuya línea divisoria es cada vez más estrecha, reinan el espectro informativo, al cual hay que agregar dos jugosas cerezas: el deporte y los espectáculos, ambos plagados de escándalos y fracasos que, sin embargo, dicen que venden.
Pero ¿a esto se reduce la vigorosa actividad de una nación de más de 100 millones de habitantes? Sin menospreciar la relevancia de la información ¿es lo único que importa? En muchos casos, sin ningún argumento, se dice saber lo que a la “gente le interesa”o “lo que el pueblo quiere”, opinión que no se sustenta con estudios o encuestas, pero ¿verdaderamente los medios piensan en su público?
Cuando se trata de ciencia y tecnología hay un enorme desequilibrio informativo, pues sólo se les dedican espacios reducidos con estilos pobres. Es curioso que esto ocurra en mundo cada vez más determinado por el conocimiento y a pesar de que en muchos países hay un enorme gusto por esta información, de acuerdo con el Euroberometer o los Science & Engineering Indicators.
La sociedad mexicana requiere un periodismo atractivo y distinto, pero también un periodismo que muestre la realidad en toda su complejidad, donde la política y la violencia no avasallen.
Un periodismo crítico, independiente, de excelente calidad en sus formas pero, sobre todo, que sus contenidos reflejen la pluralidad de México con información equilibrada que muestre los avances de la modernidad. Un periodismo donde los descabezados no sean más importantes que los logros internacionales de nuestros científicos.
Arturo Barba
19/06/2007





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