La conferencia 'permanente'
Por eso estamos como estamos. Porque la ciencia no es una presencia constante en la vida del país, sino una bandera que agitan los actores políticos cuando les conviene y que también olvidan a las primeras de cambio o cuando les conviene.
El artículo 31 de la Ley de Ciencia y Tecnología que se promulgó el 5 de junio de 2002 reza: “Se crea la Conferencia Nacional de Ciencia y Tecnología como instancia permanente de coordinación institucional entre el CONACyT y las dependencias o entidades de los gobiernos de las entidades federativas competentes en materia de fomento a la investigación científica y tecnológica que acepten a invitación del CONACyT, formar parte del mismo, con el objeto de promover acciones para apoyar la investigación científica y tecnológica y de participar en la definición de políticas y programas en esta materia”.
¿Cómo se entiende en el país este precepto legal? El sitio web del Conacyt tiene un apartado para la conferencia (http://inah.conacyt.mx/conferencia/default.htm). Está tan actualizado que a la página le falta un pedazo y ni quién se haya dado cuenta. Dice una leyenda ahí que la conferencia es “un instrumento de colaboración y vinculación permanente en materia de ciencia y tecnología entre la Federación y las Entidades Federativas”.
Y para que quede clara esa permanencia, el contenido más actualizado de dicha página data de 2004: de hace tres años. No de balde: el sexenio de Fox es algo que la comunidad científica de México desearía poder olvidar.
En la reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores que se celebró hace días en Puerto Vallarta, la CNCT volvió a mover la patita. El gobernador de Nuevo León, José Natividad González Parás, que preside en la Conago la Comisión de Ciencia y Tecnología, dijo que ésta quiere “reactivar” la CNCT. Un funcionario estatal de Baja California Sur habló de “reinstalar” la CNCT.
Si la Ley de Ciencia y Tecnología se hiciera valer, no sería necesario “reactivar” o “reinstalar” algo que se supone es una instancia “permanente”. Pero claro, es la misma ley que dice (Artículo 9 BIS) que el país debe invertir uno por ciento de su Producto Interno Bruto en ciencia y tecnología. ¡Ja!
Con ese respeto por la ley, las instancias de gobierno no hacen más que ruñirle un poco más al escaso respeto que nos queda a los mexicanos por los poderes de la Unión, que parecen empeñados en demostrarnos que son los poderes de la Desunión.
Horacio Salazar
31/05/2007





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