Nanotubos
La nanotecnología es una de las áreas más prometedoras de la ciencia moderna. En ella se trabaja con elementos extremadamente pequeños como una milésima parte de un milímetro y aún más. Para ello, el ser humano ha tenido que desarrollar técnicas que le permitan, incluso, manipular la materia átomo por átomo.
Entre estos nuevos materiales sobresalen los nanotubos de carbono, que se han convertido en los más fascinantes elementos descubiertos en este campo. Su aplicación tendrá un impacto económico enorme, que incluso podrá revolucionar la tecnología como la conocemos.
Debido a que son 100 veces más resistentes que el acero y seis veces más ligeros, los nanotubos pueden ser usados como componentes de turbinas, chalecos antibalas, aislantes, etc. Por sus propiedades electrónicas y ópticas, pueden usarse para fabricar microchips más veloces, y como eficaces emisores de electrones pueden utilizarse para fabricar pantallas o monitores de computadora ultraplanos que consuman menos energía, brinden mayor luminosidad y duren más tiempo.
No en balde compañías de todo el mundo y países desarrollados dedican importantes sumas a la investigación en este campo; saben que de su capacidad para producirlos dependerá el uso eficaz de los nanotubos en diversos dispositivos tecnológicos y en la conquista de mercados.
Se trata de materiales nuevos poco conocidos; por ello, los científicos estudian su estructura y buscan afanosamente la manera de dominar su producción y fabricarlos a gran escala, controlando todas sus características.
Por ser una tecnología reciente, México todavía puede competir a nivel internacional. De hecho hay excelentes investigadores mexicanos, entre los que destacan el grupo de los hermanos Mauricio y Humberto Terrones, del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, quienes, junto con el Nobel Harold Kroto y con Julio Rodríguez, publican esta semana un artículo sobre la producción de nanotubos en la revista Nature Nanotechnology.
Ellos sometieron partículas de carbono, hierro, níquel y cobalto a altas temperaturas, y lograron observar al microscopio la forma en que los nanotubos se van formando, capa por capa, átomo por átomo, adelantándose a científicos de Japón, Alemania, Estados Unidos y otras naciones.
Ojalá contaran con el apoyo del gobierno y empresarios mexicanos para llevar sus conocimientos a la aplicación tecnológica y colocar a México a la vanguardia en este campo prometedor.
Arturo Barba
01/05/2007





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