El embate de la Iglesia

En pleno debate sobre la despenalización del aborto han surgido opiniones pseudocientíficas de personas que usan instrumentos tecnológicos como el ultrasonido y manipulan información científica, haciendo creer que desde el momento de la concepción en el embrión existe ya una persona.

Estas opiniones maniqueas recuerdan el juicio contra Galileo, que vale la pena retomar en estos tiempos en los que la iglesia católica –incluido su jefe, Joseph Ratzinger– interfiere en la formulación de leyes de un Estado laico como México.

Sobre ese hecho histórico, se acaba de publicar el libro Talento y poder, bajo el sello de Océano, en el que se abordan las acusaciones, persecuciones y enjuiciamiento de la Iglesia católica contra Galileo Galilei, que constituye uno de los innumerables ataques de esta religión en contra del avance del conocimiento.

En esta obra se detalla cómo el inquisidor Roberto Bellarmino (1542-1621), que enjuició a Galileo (y quemó vivo a Giordano Bruno), junto con el papa Urbano VIII, condenaron al astrónomo italiano por ser "sospechoso de herejía", al sostener y enriquecer la teoría copernicana de que la Tierra no es el centro del Universo, y que al igual que Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno gira alrededor del Sol.

Los inquisidores impusieron su autoridad y sus alegatos basados “no en el juicio humano sino en la elocuencia divina", con un discurso pseudocientífico y dogmático en contra de los cálculos matemáticos y los análisis técnicos.

Hoy como entonces, sin ningún respeto a la ciencia ni a la constitución mexicana, los modernos Bellarmino quieren hacer creer que el corazón es un signo distintivo de lo humano.

Pero la ciencia ha avanzado y hoy se sabe que es el cerebro y no el corazón lo que marca la diferencia entre los humanos y el resto de los miembros del reino animal, y que éste se desarrolla plenamente en el feto hasta la semana 24, cuando ya hay actividad cortical que establece las funciones de la memoria, el aprendizaje y el desarrollo de la personalidad.

Cuando terminan las actividades nerviosas de una persona, es decir, cuando hay "muerte cerebral", es posible la donación de órganos, por ello, de igual manera se podría hablar en este caso de "vida cerebral", la cual no existe plenamente en un embrión de 12 semanas.

Al igual que en el caso de Galileo, hoy la iglesia quiere imponerse, pero debe saber que, así como la Tierra no es el centro del Universo, sus dogmas no son una verdad absoluta.

Todavía no tenemos votos
 

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Las direcciones de páginas web y de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • You may use <swf file="song.mp3"> to display Flash files inline

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta busca probar si eres un visitante humano. Los spambots ya iniciaron su lata.
 

La ciencia por gusto

Ingeniería de enzimas

Puede que el ADN, con su forma de doble hélice, sea la molécula más bonita. Pero si se trata de hacer, no de lucir, las enzimas se llevan el primer premio. Estas pro...
» Leer más

A ciencia cierta

Voces imprescindibles

Hoy que inicia el debate sobre la reforma energética hay una voz imprescindible: la de los científicos. Sólo así se podrá mejorar la propuesta calderonista, sumamente l...
» Leer más

Punto flotante

Camarones mirones

Sabemos que nuestros sentidos no son iguales que los de nuestros compañeros de planeta: por ejemplo, los perros pueden escuchar silbatos ultrasónicos (ya no digamos los mu...
» Leer más