Necesidad imperiosa
Leo en una columna invitada de USA Today un título que de inmediato me llama la atención: “Una nueva forma de ver a la ciencia”. Y el párrafo extraído definitivamente me engancha: “Los estadunidenses hacemos guiños y gestos ante nuestro analfabetismo científico, pero esta complacencia sólo nos costará en el largo plazo. No hace falta un Einstein para deducir esto”.
El autor se llama Walter Isaacson. Para más señas, es presidente del Instituto Aspen y autor del libro Einstein: su vida y universo. No es, pues, un improvisado. Y sus conclusiones, evidentes a partir del extracto, son tajantes.
Dice el autor: “Muchos no científicos, y me atrevo a decir que la mayoría de nuestros políticos, son complacientes en cuanto a comprender y aplaudir a la ciencia. En la medida en que representemos a las matemáticas y la ciencia como intimidantes, menor será la probabilidad de que las veamos como empresas creativas e imaginativas, no menos que la poesía y la música”.
Isaacson está preocupado por la actitud de los estadunidenses hacia la ciencia: la ven como un dominio distinto, como territorio de gente marciana, como algo inalcanzable, y por ello sonríen joviales mientras reconocen su ignorancia al respecto, como si se tratara de un logro.
Se trata de una situación lamentable que debe corregirse, argumenta el autor. Hay varias razones para ello. Una es que la ciencia nos enseña “la correlación entre la evidencia fáctica y las teorías generales”, en otras palabras, la ciencia nos enseña que los modelos sobre el mundo no son simples abstracciones sino estructuras que nos permiten comprenderlo y pronosticarlo, empatar ideas con hechos.
Otra razón es más poética: “La ciencia también nos ayuda a mantenernos en contacto con la capacidad infantil de maravillarnos ante cosas tan ordinarias como las manzanas que caen y los elevadores”.
¿El consejo de Isaacson? “De ser posible, tenemos que restaurar una apreciación popular por la ciencia, dadas las necesidades del siglo XXI. Debemos enseñarla como una empresa creativa, que implica pensamiento visual e imaginativo, más que como el macheteo de cifras y la memorización de leyes”.
De acuerdo. Y si para Estados Unidos es importante, para México es algo imperioso, imprescindible, urgente. Amén.
Horacio Salazar
12/04/2007





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