Quintilla de premiados

Los primeros tres premios Nobel de 2006 ya se anunciaron, y como de costumbre Estados Unidos arrasó con el cuadro: de cinco, cinco. Tanto en Medicina como en Física y en Química, cinco científicos de varias instituciones de primer nivel recibieron el máximo reconocimiento a su trabajo, que culminará el 10 de diciembre en Estocolmo, cuando reciban la medalla, el aplauso y, por supuesto, el cheque en coronas suecas.
Revisando el historial de Premios Nobel, me percato de que a diferencia de otros años, en los que se reconocen trabajos tan complejos que apenas es posible entender la documentación justificatoria, en esta ocasión se premió a logros verdaderamente fundamentales.
De hecho, para confirmar las tendencias observadas por muchos expertos, dos de los premios se relacionan con el funcionamiento de la vida a nivel molecular. No cabe duda de que en los próximos años escucharemos hablar mucho sobre avances revolucionarios edificados sobre los cimientos que plantaron estos científicos.
Sería ingenuo resumir en una columna tan pequeña logros tan grandes. Sólo los mencionaré en breve. Puede consultarse el sitio www.periodismocientifico.com (claro) para ver ahí enlaces a dos documentos más extensos que describen de manera profusa las aportaciones.
En síntesis, el Nobel de Fisiología o Medicina se lo dieron a Andrew Fire (Stanford) y Craig Mello (Universidad de Massachusetts) por descubrir el silenciamiento de genes, o sea, la posibilidad de neutralizar el trabajo ordinario de los genes y por tanto de atajar, en un futuro previsible, el impacto de numerosas enfermedades hereditarias.
El Nobel de Física le fue concedido a John Mather (NASA) y George Smoot (Berkeley) por los trabajos que hicieron con el Cosmic Background Explorer, satélite que exprimieron para dar una base cuantificable a las teorías sobre el origen del universo. Nada menos.
El Nobel de Química se otorgó a Roger Kornberg (Stanford) por haber explicado el modo en que procede la transcripción genética. Lo que hizo Kornberg fue averiguar cómo es que la información contenida en el ADN es transferida hasta las estructuras de la célula que fabrican proteínas.
Un reconocimiento merecido a trabajos fundamentales para nuestra comprensión del universo físico. Ojalá que así comprendiéramos el universo humano. Algún día lo haremos.
Periodismo Científico
05/10/2006




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