Un obituario para el periódico

The Economist

En su edición del 26 de agosto al 1 de septiembre, el semanario británico The Economist publicó la portada adjunta, en la que se plantea la inquietante pregunta: "¿Quién mató al periódico?". La cuestión ameritó un "reporte especial" de tres páginas y el editorial principal de poco más de una página. Por si alguien no puede ponerle encima las manos a la edición, resumiré brevemente el contenido de ambos textos, puesto que son muy pertinentes para cualquier periodista.

El editorial dice que después de varias décadas de prosperidad, en el mundo rico "los periódicos son hoy una especie en peligro", pues en buena parte de las latitudes ha caído la circulación. Y a pesar de la resistencia de muchos barones de los medios a ver las señales, éstas indican algo claro. "Los periódicos todavía no empiezan a cerrar en grandes cantidades, pero es sólo cuestión de tiempo", dice el comentario.

De 1990 a 2004 los empleos en la industria cayeron 18%; Knight Ridder vendió sus periódicos y hasta el augusto The New York Times se ha visto atacado por la caída en sus precios a las acciones. Por todo esto, los periódicos han empezado a hacer algo, cambiando la mezcla noticiosa, creando nuevos negocios y sacando periódicos gratuitos. El texto aclara que por lo pronto parece improbable que estas acciones puedan salvarlos.

Pero aunque algunos diarios se vayan, no hay razón para lamentarlo, pues la democracia sin duda sobrevivirá a lo que venga. Porque los supervivientes parecen bien armados para enfrentar lo que viene. Son los medianos los que se quedarán en el camino. Y en todo caso, si los diarios van a la baja, en sentido opuesto va una marea de periodistas ciudadanos y de blogueros que en conjunto representan una nueva fuerza más o menos equilibrada.

El reporte principal abre con la historia de Schibsted, un periódico noruego que el año pasado recibió 35% de sus utilidades operativas de Internet. Lo hizo aprovechando sus marcas periodísticas para crear los dos sitios más visitados de Escandinavia. Tiene un buscador llamado Sesam y un portal de clasificados. El 2005 fue el mejor año de su historia en cuanto a ingresos y utilidades. pero ese periódico es una excepción, y para la mayoría de los diarios 2005 fue un año "miserable". Están perdiendo circulación, publicidad y avisos clasificados. Según iMedia, los periódicos tenían 36% de la publicidad total en 1995, cayeron a 30% en 2005 y caerán a 25% para el 2015. Nada promisorio.

Ya están empezando a reaccionar, pero en su mayoría con lentitud y timidez. Cometieron errores como simplemente trasladar a Internet sus periódicos impresos o conservar a sus mejores plumas para la edición impresa. En el último lustro, por fortuna, le han puesto más redaños e imaginación, y están empezando a comprender qué cosas funcionan en línea... y muchas veces son cosas muy distintas a las aprendidas en las escuelas de periodismo.

Los resultados de estos experimentos hablan de crecimientos porcentuales importantes, aunque el grueso de la publicidad sigue estando en el mundo impreso. Y es que los mundos son diferentes, pues un usuario en línea representa menos valor para la empresa que un cliente impreso; por otra parte, los costos en línea son muy bajos comparados con los del medio físico.

"El peligro para los periódicos", dice el reporte, "es que todos sus esfuerzos en Internet quizás sólo hagan más lenta su declinación. Hace lo obvio -tener sitios Web excelentes y vender en ellos espacio para anuncios- puede no ser suficiente. Los periódicos con más probabilidades de ver crecer sus ingresos son los que están experimentando con negocios totalmente nuevos en línea y fuera de línea".

Shibsted tiene un club de dietas en línea; el Daily Telegraph se convirtió en una tienda en línea. Por lo visto, el periodismo no basta.

Los estudios dicen algo simple: los lectores no quieren historias largas, y prefieren notas que les son relevantes: lo local, deportes, entretenimiento, clima, tráfico... En Internet lo que quieren es recetas para mejorar su vida. ¿Internacionales? Bah, para nada. "La gente quiere que su periódico le diga cómo enriquecerse, y qué hacer por la noche".

Una tendencia creciente es la adopción de noticias y fotos proporcionadas por los lectores. Como mínimo, hay que aumentar las consultas a los lectores.

En definitiva, los puristas editoriales tendrán que ceder paso, en los diarios, a la gente de negocios, un rumbo claro en los diarios de Estados Unidos que sin duda se exportará a todo el mundo.

Y la última novedad que enfrentan los diarios convencionales son los gratuitos, periódicos que sobreviven a base de publicidad, de contexto, de empuje. Un diario gratuito puede no sonar como la mejor solución, pero todo parece indicar que incluso algunos de los diarios más conservadores y respetables empiezan a considerar la idea. La alternativa es, por supuesto, la extinción.

Lo anterior resume los textos de The Economist. Como mínimo, es buen material para discutir. ¿Qué les parece?

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