Retos clave del 2006
En un cuidadoso editorial de año nuevo, David Dickson, director del portal de divulgación SciDev.net, estima que el año pasado se perdieron oportunidades para empujar la ciencia y la tecnología (C&T) al centro de la escena mundial, pero 2006 podría ser la oportunidad para pasar del dicho al hecho.
Algunos puntos de su artículo parecen fundamentales para toda sociedad que quiera, como la mexicana, transitar hacia una economía basada en el conocimiento. Veamos.
De acuerdo con Dickson, para poder participar de manera efectiva y exitosa en una economía global abierta tiene como requisito indispensable un cierto nivel de capacidad C&T. ¿Significa esto que todos los países deban abrirse como ostras? La respuesta es no: de hecho, tal como han demostrado los ejemplos exitosos de la India y China, un poco de protección bien pensada ayuda a la planta productiva a preparar sus armas antes de salir a la pelea.
Este es el punto que, en opinión de Dickson, debe defenderse en el futuro: todo país que quiera jugar en las reglas abiertas puede empezar cerrado, cultivar sus capacidades y luego empezar a competir en el tapete global.
Parte de lo que sí se logró en el 2005 fue vender a todo el mundo la importancia fundamental que tienen la ciencia y la tecnología para contribuir al progreso de las naciones en desarrollo.
También se logró, dice el articulista, que esta perspectiva encontrara acogida en el marco mental de personas responsables de definir políticas de ayuda, lo cual podría llegar a traducirse en políticas más alineadas con estas ideas.
El prietito en el arroz es el reconocimiento de que ganar el argumento intelectual no es ni de lejos suficiente, como bien sabemos aquí en México. El jarabe de pico puede servir para los fines de un político o un partido, pero poco hace por empujar al país hacia delante.
"Asegurar que (este argumento) sea incorporado a la política pública principal sigue siendo un reto fundamental, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo", escribió Dickson.
Claro que dedicar más recursos a la construcción de infraestructura C&T cuesta. El dinero que se destine a esto tiene que sacarse de otros fines, y negociar que se haga es por tanto una importante tarea política.
En Europa, por ejemplo, las negociaciones que buscaron acentuar el apoyo a ciencia y tecnología chocaron de frente con los intereses de posibles perdedores, como los agricultores, y por tanto fueron frenadas en seco.
Es imperativo no cejar; es fundamental insistir en que el dinero que se apueste para desarrollar la capacidad nacional en ciencia y tecnología es una mejor inversión que cualquier otra cosa, o casi.
Pero como esta persuasión tiene que hacerse primero desde la ciencia hasta el mundo de los políticos; como nuestros políticos en gran medida todavía son medio rupestres, la necesidad descrita en los párrafos anteriores representa también un importante reto de comunicación.
"Después de todo, para volverse políticamente aceptable, la defensa de tal inversión (en más capacidad científica y tecnológica) también debe volverse aceptable para quienes votan y llevan a los políticos al poder", escribe Dickson.
Es crucial que como sociedad comuniquemos, por todas las vías posibles, en todos los tonos necesarios, con todos los argumentos que hallemos, el valor que para nuestro futuro tienen la ciencia y la tecnología. Y en año electoral, es vital.
Horacio Salazar
07/01/2006





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