Un cruzado del siglo XXI
El juicio que dará principio el lunes, Kitzmiller v. Dover, tuvo sus antecedentes en la primavera de 2004, en una reunión de la Junta Escolar de Dover, pequeña ciudad de Pennsylvania. Se estaban revisando los textos de preparatoria, y el área de ciencias había sugerido adoptar Biología, escrito por Kenneth Miller y Joseph Levine.
Pero en junio, el director del comité curricular, William Buckingham, se quejó de que el libro en cuestión estaba "lleno de darwinismo". Un libro de texto apropiado, dijo, debería equilibrar el contenido incluyendo el relato bíblico de la creación. Cuando alguien comentó que hacer eso podría ofender a personas con creencias distintas, Buckingham -un sujeto grueso, de pelo gris, que luce en la solapa del saco un crucifijo de colores rojo, blanco y azul- tronó: "Este país no fue fundado sobre creencias musulmanas o la evolución. Este país fue fundado sobre el cristianismo, y así debería enseñarse a nuestros estudiantes".
Convenientemente aleccionado por un grupo conservador, religioso, cristiano, Buckingham pidió a la junta considerar como texto para la clase de ciencias el libro de Percival Davis y Dean Kenyon: Sobre pandas y personas: la pregunta central del origen biológico, un texto que defiende los postulados del "diseño inteligente" y que fue publicado por primera vez en 1989.
Para cuando llegó la reunión de agosto, Buckingham se había dado cuenta de que sus compañeros no aceptarían usar Sobre pandas como texto principal, así que dijo que se conformaría con que la junta lo comprara y usara como material de referencia. Si no lo hacían así, advirtió, él no aprobaría comprar Biología. Pero su propuesta fue rechazada por la junta, que se resistió al chantaje.
El guerrero de la fe no estaba dispuesto a ceder. Poco después de que se rechazara su moción, un "donante anónimo" regaló al Distrito Escolar de Dover 50 copias del libro Sobre pandas. Para Buckingham y sus aliados sólo era cuestión de hallar cómo incorporarlos al currículum escolar.
En la junta del 18 de octubre, el equipo de Buckingham puso a votación una resolución que rezaba: "Los estudiantes serán puestos al tanto sobre las lagunas/problemas en la teoría de Darwin, y sobre otras teorías evolutivas que incluirán, pero no se limitarán a, el diseño inteligente. Nota: No se enseñan los orígenes de la vida".
Según la resolución, los salones de ciencias deberían tener ejemplares de Sobre pandas, y los profesores debían leer a los alumnos de noveno grado una aclaración vergonzante que daba a entender que la teoría de la evolución tenía muchos problemas y ofrecía a los alumnos el texto alterno.
Dos miembros de la junta escolar, Casey y Jeff Brown, se opusieron a la resolución recordando que era ilegal. Buckingham no dio su brazo a torcer: "Hace dos mil años, alguien murió en una cruz", dijo en la reunión. "¿Acaso nadie puede defenderlo?".
Jeff Brown le dijo que una junta escolar no era el lugar adecuado para un debate religioso; Buckingham lo llamó cobarde y dijo que si Brown hubiera luchado en la guerra de independencia "todavía tendríamos una reina". Cuando el asunto se votó, la orden de enseñar el diseño inteligente ganó 6-3.
Casey y Jeff Brown renunciaron. El tercer votante en contra, Noel Wenrich, culpó a Buckingham de haber perdido a dos buenas personas, y el aludido comentó que era bueno "deshacerse de la mala basura" y lo llenó de maldiciones. Buckingham se salió con la suya, pero eventualmente el asunto llegó hasta las cortes. Fue así como se cocinó, en un pueblo dormitorio, la Tercera Guerra de los Monos.
Horacio Salazar
26/09/2005





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