Liderazgo contra consultoría de imagen
Qué vergüenza. El gobierno federal de México presume de tener una vibrante comunidad científica reunida bajo el marbete de Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Dice que la ciencia es prioritaria y que es motor de desarrollo. Y etcétera. Pero cuando llega la hora de los hechos, nos demuestra que es un gobierno totalmente Palacio.
Como se informó, la Academia Mexicana de Ciencias hizo una consulta entre los miembros del SNI y recabó la opinión de cuatro mil 262 científicos, un muy aceptable 39 por ciento del total de diez mil 990 miembros. Los encuestados calificaron el desempeño del Conacyt con 5.49 puntos. ¿Y cómo respondió el Conacyt? ¿Formó una comisión para hacer un examen de conciencia y ver cómo dialogar con los científicos para corregir el rumbo? ¡Claro que no! Al más rascuache estilo entrepreneur de manual, en vez de ver en la encuesta una llamada de atención, llamó a su consultor de imagen, quien le recomendó no responder para no "elevar el nivel" del documento. En buen cristiano, el consultor le dijo al Conacyt: no los peles. No escuches a los científicos a los que dices respetar. Si así están las cosas, cualquiera entiende y justifica la calificación que le pusieron.
Luego, el titular del Conacyt dijo que "no es dividiendo" ni con la "descalificación" como se conseguirán más recursos. E interpretó el resultado del sondeo como "una llamada de atención para que el Congreso" redimensione el valor de la ciencia y la tecnología.
Con todo respeto, jugar al Tío Lolo tampoco remediará nada. ¿Esperaba el Conacyt que los científicos, apaleados por la crisis, opinaran que todo está de maravilla? La llamada de atención no fue sólo para el Congreso; era en particular para el Conacyt y para el gobierno federal, aunque por supuesto que se requiere una gran alianza nacional a favor de la ciencia, vista como una simiente de futuro y no como una caja registradora.
Ahora, al menos en este caso salieron del Congreso un par de opiniones razonables: Adrián Alanís Quiñones, del PRI, dijo que toda la culpa se le quiere pasar al Congreso por la cuestión presupuestal, pero no todo reside en la cantidad de dinero, con todo y su importancia. Como decía el titular de un viejísimo artículo de Salvador Malo: "Cuando la leche es poca, al niño le toca". Pero en la jungla política mexicana, si la ciencia fuera un niño estaría al borde de la inanición. Pero claro, no hay dinero porque hay que pagarle al consultor de imagen.
Y el diputado perredista Salvador Martínez della Roca dijo que en este año el presupuesto federal debe tener excedentes inmensos, porque se calcularon los ingresos nacionales con un petróleo de 23 dólares por barril, y el crudo ha estado todo el año muy por encima de esta línea. O sea que dinero hay, pero no sabemos dónde.
Finalmente, el caso me trae a la mente la hermosa cita de Montaigne con la que Savater prologa su librito El valor de educar: "El niño no es una botella que hay que llenar, sino un fuego que es preciso encender". Aprovechando al vuelo la metáfora, si ese niño es nuestra ciencia, no se trata de llenarla disparándole dólares, sino de estimularla para que genere su propia dinámica, encenderla para que se dé cuerda sola. Pero eso requiere de un liderazgo al parecer inexistente en estas latitudes. Es de suponer que hacen falta asesores de imagen precisamente porque falta sustento detrás de la misma.
Periodismo Científico
09/07/2005




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