Muerte en el trabajo, un peligro que crece

Cada día mueren en todo el mundo cerca de cinco mil personas a causa de accidentes o enfermedades relacionados con el trabajo. Esto significa un total anual de 2 a 2.3 millones de personas. De este total, alrededor de 350 mil decesos se producen en accidentes mortales; otros 1.7-2 millones de muertes son consecuencia de enfermedades laborales. Y los totales crecen cada año.
Frente a este panorama, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Oficina Internacional de Trabajo (OIT) celebraron este jueves el Día Mundial sobre la Seguridad y la Salud en el Trabajo con mensajes enérgicos acerca de la necesidad de cultivar una cultura de seguridad preventiva en todo el planeta.
De acuerdo con el informe de la OIT titulado La prevención: una estrategia global, las muertes y enfermedades laborales tienen un impacto sobre la economía global que se expresa fácilmente: 4 por ciento del PIB mundial se pierde por este motivo. “La pérdida del Producto Interno Bruto en el mundo derivada las muertes, las lesiones y las enfermedades del trabajo es unas 20 veces mayor que toda la ayuda oficial destinada al desarrollo”, dice el reporte.
Los peligros en el trabajo no siempre son mortales, por supuesto. Además de esos 2-2.3 millones de muertos, cada año se producen alrededor de 270 millones de accidentes que significan faltar al menos tres días al trabajo. Y también cada año hay 160 millones casos nuevos de enfermedades laborales.
El mensaje de las agencias de la ONU es claro: estas muertes y estas enfermedades no son una maldición bíblica; en la inmensa mayoría de los casos las cifras pueden reducirse drásticamente. “La OIT nunca ha aceptado la idea de que los accidentes y las enfermedades sean gajes del oficio. La prevención funciona. A lo largo del siglo XX, en los países industrializados las lesiones graves han disminuido considerablemente, en parte gracias a los adelantos que han permitido que el lugar de trabajo sea más sano y más seguro”, dice un compendio de la OIT.
El desglose por regiones es revelador. En casi todas las zonas del mundo los accidentes laborales se mantuvieron o decrecieron, pero en China no: entre 1998 y 2002, los accidentes mortales pasaron de 73 mil 500 a 90 mil 500. Los accidentes de tres o más días de ausencia pasaron, en el mismo lapso, de 56 millones a 69 millones. En América Latina, para el mismo periodo, las muertes laborales por accidente pasaron de 29 mil 500 a 39 mil 500.
“Esto ocurre porque en los países en desarrollo reciente a menudo los trabajadores provienen de las áreas rurales, tienen pocas habilidades y muy poca capacitación en prácticas laborales seguras”, dijo Jukka Takala, director del Programa de Seguridad de la OIT.
“La mayoría nunca ha trabajado con maquinaria pesada, y algunos tienen poca o ninguna experiencia con riesgos industriales como la electricidad, de modo que no saben cuán peligrosas pueden ser estas cosas”, agregó.
Las enfermedades más comunes son cánceres por exposición a sustancias peligrosas, enfermedades músculo-esqueléticas, males respiratorios, pérdida del oído, afecciones circulatorias y enfermedades transmisibles causadas por la exposición a patógenos.
En los países industrializados, donde cada vez hay menos muertes por accidents laborales, las que están creciendo son las muertes por enfermedades ocupacionales, con la asbestosis a la cabeza: en el mundo, el asbesto es responsable por 100 mil muertes cada año.
En el sector agrícola, que da empleo a la mitad de la fuerza de trabajo del mundo, los pesticidas causan unas 70 mil muertes al año y más de 7 millones de casos de enfermedades agudas y de largo plazo.
Kerstin Leitner, de la OMS, dijo que a pesar de las importantes mejoras que se han adoptado en muchas partes del mundo en las últimas décadas, “el reto global de proporcionar salud al trabajador es mucho mayor hoy día”.
La OIT y la OMs coinciden en que mejorar los indicadores no requiere milagros. Bastaría con un poco más de atención en la instauración de políticas y programas que se enfoquen en la prevención primaria.
“Prevenir supone gestionar, prever, planificar y comprometerse para anticiparse a los peligros, evalaur los riesgos y adoptar medidas antes de qeu ocurra un accidente o se contraiga una enfermedad”, asegura el informe.
Según Leitner, “desde una perspectiva de salud pública, la prevención a través de medidas de seguridad es mejor, y menos cara, no sólo para los trabajadores, sino para la sociedad en general”.
La OMS se concentra en tres puntos: (1) apoyar a los países para que implementen políticas y planes de acción; (2) fortalecer la vigilancia, estimando los costos; (3) desarrollar perfiles nacionales de la salud laboral.
Pero también participa en otras dos funciones clave: maneja la red de Centros de Colaboración en Salud Laboral, donde se maneja muchísima información actualizada sobre los diverso factores de riesgo en el trabajo. Por último, la OMS define, con el foco puesto en la prevención primaria, un paquete mínimo de servicios de salud laboral que cada país debería establecer.
En la celebración de este año, la OIT manejó dos temas secundarios: la situación en el sector de la construcción y las condiciones para dos grupos de edad que tendrán más participación en el mercado de trabajo del futuro: los jóvenes de 15 a 24 años y las personas de más de 60 años. Estos grupos tienen tasas de accidentes más elevadas por lo que se requieren programas especiales para prevenir accidentes y enfermedades entre ellos.
Las cifras del miedo
- Cada año hay hasta 2.3 millones de muertes relacionadas con el trabajo.
- De ellas, 350 mil son causadas por accidentes letales; el resto, por enfermedades laborales.
- Cada año hay 270 millones de accidentes que causan ausencias de más de tres días.
- Cada año hay 160 millones de enfermedades laborales nuevas.
- Las sustancias peligrosas matan cada año a unos 438 mil trabajadores.
- Uno de cada 10 casos de cáncer de piel se debe a exposición de toxinas en el trabajo.
- El asbesto cobra unas 100 mil vidas cada año.
- La silicosis, causada por respirar polvo de sílice, afecta a 37 por ciento de los mineros en América Latina (y a la mitad de los mayores de 50 años).
- Uno de cada seis accidentes de trabajo letales ocurre en el sector de la construcción.
- Aunque el sector construcción emplea de 6 a 10 por ciento de la fuerza laboral, puede concentrar de 25 a 40 por ciento de los accidentes de trabajo mortales.
- En la Unión Europea, la incidencia de accidentes no mortales es al menos 50 por ciento más alta entre los jóvenes de 18 a 24 años que en cualquier otro segmento de edad.
- En la Unión Europea, en el año 2000 la incidencia de accidentes mortales en el trabajo era de 3.3 por ciento para el segmento de 18 a 24 años, pero de 8.0 por ciento para el grupo de 55 a 64 años.
Horacio Salazar
28/04/2005




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