La guerra de la leche

Dos grupos de interés de Estados Unidos pelearon esta semana una guerra de declaraciones sobre la leche y su importancia como fuente de calcio para los niños. La manzana de la discordia es si la leche es verdaderamente indispensable para el sano crecimiento infantil. Un bando dice que para crecer con salud basta con el calcio que hay en las verduras; el otro dice que su adversario presenta datos incompletos. Y la guerra sigue.
Estudio polémico
En la edición de marzo de la revista Pediatrics, publicada por la Academia Norteamericana de Pediatría, se publicó una investigación de escritorio (en la que se revisan estudios anteriores) firmada por miembros de una entidad llamada Comité de Médicos a favor de una Medicina Responsable (PCRM). A pesar de su nombre, este grupo sólo tiene un 5 por ciento de médicos entre sus miembros, es conocido por ser enemigo de la experimentación con animales, y también da preferencia a la alimentación vegetariana.
La investigación trató de analizar si hay relación entre el calcio ingerido como parte de la dieta y la salud de los huesos en niños y adolescentes. Se revisaron 37 estudios y se encontró “escasa evidencia” a favor de la leche como el bueno de la película. Según los firmantes, 27 de los 37 estudios no muestran ninguna relación, y los diez estudios que sí la hallaron encontraron que ésta era pequeña. “El soporte al mito de la leche se derrumba”, dice el boletín que el grupo hizo circular en Washington.
“No vimos ninguna diferencia entre los niños que consumen alrededor de 500 miligramos (de calcio) y los que consumen 800 ó mil 200”, dijo la autora principal del estudio, Amy Joy Lanou, directora de nutrición del PCRM.
Esos 500 miligramos de calcio se pueden obtener de vaso y medio de leche, pero Lanou, que es vegetariana, recomendó obtenerlos de fuentes vegetales: legumbres verdes, nueces, semillas, jugo de naranja o leche de arroz o soya.
“Desde mi perspectiva como nutrióloga creo que es realmente importante que los padres entiendan que la leche no es un alimento necesario para los niños”, dijo Lanou, médica y dietista registrada. “Lo importante para los padres es que si su niño es intolerante a la lactosa, o si no le gusta la leche, o si es alérgico a la leche, no tiene que preocuparse”. Sus huesos estarán bien.
De hecho, el estudio dice que las evidencias apuntan a que la salud de los huesos depende más de cuánto ejercicio hagan los niños en sus primeros años, y no tanto de cuánta leche consuman.
En defensa de la leche
En el bando contrario se manifestaron voceros de los consumidores y del grupo que representa a la industria de la leche, el Consejo Nacional de Lácteos.
La nutrióloga Deanna Segrave-Daly dijo tajante que “hay una clara relación positiva entre calcio y lácteos y buena salud de los huesos. Ningún alimento es una bala mágica para evitar la osteoporosis, pero incluir calcio en la dieta ha demostrado ser útil al paso del tiempo. Es parte de un estilo de vida sano global que incluye actividad física”.
Isabel Maples, vocera de otra asociación de lecheros y graduada en salud pública, dijo que le preocupa “que alguna mamá o algún papa pueda de hecho llevar a casa un galón menos de leche debido a la confusión que esto trajo”.
En particular, los voceros de la industria de la leche criticaron el estudio de Pediatrics porque, dicen, retrata un panorama incompleto de lo que se sabe sobre el calcio y la salud de los huesos.
“Eligieron qué estudios incluir porque sabían que si incluían más pruebas clínicas reales los resultados no serían muy amigables para los derechos de los animales”, dijo David Martosko, del Centro para la Libertad de los Consumidores, que promueve la responsabilidad personal. “A lo que objetamos es a que un grupo diga representar a la comunidad médica cuando argumenta que los lácteos son inherentemente innecesarios”.
Segrave-Daly apuntó, por su parte, a otra investigación de escritorio que revisó 138 estudios buscando la misma relación entre calcio y salud de los huesos. La investigación se publicó en el año 2000 en el American Journal of Clinical Nutrition, y aunque pone a la leche bajo una luz más favorable, también señala que otros productos derivados de la misma, como el queso cottage, pueden en realidad producir malos resultados.
Voces autorizadas
Los que cuestionan la valía del calcio dietético como herramienta para la salud ósea no son solamente los representados en el grupo de interés PCRM. También voces de mucha autoridad científica empiezan a ver más allá de la tradicional buena imagen de la leche, seún lo muestra un amplio reportaje que publicó el diario Los Angeles Times.
Walter Willett, presidente del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública en la Universidad de Harvard es una de estas voces: “No hay evidencia sólida de que el sólo aumentar la cantidad de leche en su dieta le protegerá de romperse una cadera o una muñeca, o de fracturarse una vértebra en años posteriores”.
Willett sabe de estudios a largo plazo. Él participa tanto en el célebre Estudio de Salud de las Enfermeras (que ha explorado por 25 años la dieta y la salud de decenas de miles de enfermeras) como en el Estudio de Seguimiento a Profesionales de la Salud, que ha hecho lo propio en hombres desde 1986.
¿Qué dicen estos estudios sobre la guerra de la leche? Que las mujeres que bebían el lácteo dos veces al día tenían las mismas probabilidades de quebrarse un hueso que quienes lo bebían una vez por semana; y lo mismo indica el estudio hecho en hombres, igual que otras investigaciones internacionales.
T. Colin Campbell, profesor emérito de bioquímica nutricional en la Universidad Cornell, es todavía más claro: “Los lácteos han sido considerados un alimento sano, y ese es un desafortunado mito”. Campbell y sus colegas son responsables del Estudio China, que ha estudiado más de 20 años la dieta de los chinos para descubrir que, comparados con los norteamericanos, los orientales ingieren mucho menos calcio en su dieta… pese a lo cual se fracturan cinco veces menos que los estadunidenses. “Los países que consumen más leche de vaca y sus productos también tienen las tasas de fracturas más alta y la peor salud ósea”, dice Campbell.
De hecho, el experto va más allá, y dice que si los norteamericanos tienen los huesos tan quebradizos no es porque les falte leche, sino porque les sobra: la proteína animal presente en el lácteo acidifica la sangre y los tejidos, y el cuerpo neutraliza esta acidez extrayendo calcio de los huesos. Paradójicamente, tomar mucha leche no aporta calcio a los huesos; se los roba, dice Campbell.
¿Qué Hacer?
Todos coinciden en que en todo caso, la salud de los huesos depende más de la herencia, del ejercicio y de otros factores del estilo de vida. Ah, y de la dieta. Pero: ¿se requiere tanto calcio o, más bien, tanta leche? A falta de claridad en el asunto, ¿qué deben hacer los padres de familia? Bueno, una voz también autorizada y además equilibrada es la de Frank Greer, pediatra de Wisconsin que tiene un pie en ambos lados: acepta que la ciencia a favor de la leche no es tan clara, y sin embargo apoya la campaña oficial de beber tres vasos diarios. ¿Se contradice? En realidad, no. Después de todo, la leche no es solamente calcio. La leche “es nuestra fuente más importante de vitamina D en la dieta y una buena fuente de vitamina A y potasio”. Además, puesto que los niños y adolescentes toman muchos más refrescos que leche, siempre será mejor promover los lácteos que las gaseosas.
Horacio Salazar
12/03/2005




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